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:: HIGIENE
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HISTORIA DEL PIERCING ::
LAS
MODIFICACIONES DE LA APARIENCIA ::
REFLEXION
::
:: HIGIENE
::
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Tanta higiene como en un quirófano
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El principal problema a la hora de hacerse
un piercing son las condiciones de higiene
y esterilización del proceso. El
piercing arrastra una cierta leyenda negra,
que es injusta en su mayor parte. Se cuentas
historias de gente que ha sufrido graves
infecciones, a veces mortales, por hacerse
un piercing. Lo cierto es que crear este
alarmismo es un error: hacerse un piercing
no tiene por que se peligroso, siempre que
las medidas de esterilización sean
totales.
Por ello, para que el riesgo de contraer
infecciones o enfermedades como la hepatítis
o el SIDA desaparezca, tenemos que asegurarnos
de que el perforador sea un auténtico
profesional que cumple con todas las medidas
higiénicas. Si encontramos el profesional
indicado, el proceso es sencillo y se desarrolla
rápido. El grado de higiene debe
ser equiparable al de la consulta de un
dentista, como todos los elementos esterilizados
y el uso obligatorio de guantes por parte
del perforador. La punción se realiza
por medio de una aguja hueca, y después
de introduce la pieza de acero quirúrgico,
nioubium u oro.
Durante el proceso de curación,
es fundamental limpiar el piercing, para
lo cual hay primero que lavarse las manos
cuidadósamente con jabón neutro
¿Dónde nos hacemos el piercing?
La opción es tuya, naturalmente, pero
los tipos más comunes son los siguientes:
Piercings faciales: cejas,
nariz, oreja...
Piercings orales: lengua
o labios.
Body piercings: los más
frecuentes son en el ombligo y los pezones.
Piercing genitales: pues
eso... en los genitales.
Es importante que, después de hacerte
el piercing, sigas los cuidados que te indique
el perforador para evitar posibles problemas.
Durante un tiempo que varía dependiendo
del tipo de perforación, deberas
limpiar y lavar el piercing cuidadósamente
siguiendo las instrucciones del perforador,
que te recomendará un líquido
especial que debes usar junto al jabón
neutro. En el caso de los piercong faciales,
hay que evitar maquillajes o cremas durante
el proceso de cicatrización. Respecto
a los piercong orales, durante un tiempo
debes limpiarlos después de las comidas,
y de beber o fumar. En los piercing genitales,
se recomienda no tener relaciones sexuales
durante la cicatrización, que suele
durar entre cuatro y seis semanas. En caso
de que se tengan, el uso del preservativo
es obligatorio. En el proceso de lavado,
las mujeres deben tener cuidado para el
jabón no entre en la vagina.
Por último, hay que tener en cuenta
que el verano es la época menos recomendable
para hacerse un piercing, debido a que son
los meses en los que más se suda
y en los que se acude a la piscina. En resumidas
cuentas: si el piercing está cada
vez más extendido es por algo. Muchas
personas lo consideran como una forma de
expresión y de estar a gusto consigo
mismo. Pero no debemos olvidar que la clave
a la hora de hacérnoslo es acudir
a auténticos profesionales, que además
de garantizarnos total higiene nos informen
sobre los cuidados posteriores. Si el perforador
o los instrumentos que utilizan no te convencen,
busca otro que te merezca la mayor confianza.
Si quieres conocer con detalle las normas
que deben cumplir los estudios de piercing
(y tatuaje), te remitimos a la web de la
Asociación Nacional Cultural de Maestros
Tatuadores y Piercing.
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:: HISTORIA
DEL PIERCING ::
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Para que sepas de donde viene todo esto.
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El
piercing es una forma de expresión
tan vieja como la cultura, que ha existido
en la práctica totalidad de las civilizaciones.
En occidente, durante casi todo el siglo veinte
quedó reducido a la simple perforación
de los lóbulos de las orejas para colocar
pendientes. Pero en la últimas década
se ha difundido enormemente, sobretodo entre
los jóvenes, hasta el punto de ser
tan común encontrar un persona con
un pendiente en la oreja como otra que lleve
uno o varios piercings en el ombligo, el labio
o la lengua. ¿La razón? Puede
ser desde simplemente decorarse el cuerpo,
hasta identificarse dentro de un grupo social.
Resulta imposible establecer en qué
momento exacto apareció el anillado
corporal o piercing en la historia de la humanidad
aunque lo cierto es que su origen es tan antiguo
como la misma piel. Por una gran variedad
de motivos es un arte antiguo y venerable
que en las últimas décadas parece
haber emergido de nuevo.
Ya en la Roma de los centuriones, los miembros
de la guardia del César llevaban
aros en los pezones cómo muestra
de su virilidad y coraje así como
un accesorio de sus vestimentas ya que les
permitían colgar en ellos las cortas
capas que usaban. Esta práctica también
fue bastante común entre las chicas
de alta sociedad en la era Victoriana. Lo
hacían para realzar el volumen de
sus pezones.
El ombligo anillado era un signo de la
antigua realeza egipcia y prohibido a todos
aquellos que no fuesen nobles. En aquellos
tiempos, los ombligos muy profundos eran
los más preciados.
Es de todos bien sabido que en la India
muchas mujeres han sido anilladas en la
nariz desde muy pequeñas. Esta tradición
la suelen llevar a cabo las abuelas, que
deberán anillar a sus nietas antes
de que se casen. Se piensa que originariamente
se hacía cómo signo de sumisión
y devoción de la mujer hacia su marido.
Este piercing se realiza en uno u otro lado
de la nariz, en función de la etnia
a la que pertenezca la mujer.
Cuando el pendiente se coloca en el espacio
entre las dos fosas nasales recibe el nombre
de Septum. Grupos étnicos de diversas
partes del mundo lo han utilizado y muchos
de ellos todavía hoy siguen practicándolos,
cómo en Papua Nueva Guinea, Polinesia,
África, India... En un principio
su función era defensiva ya que daba
un aspecto más feroz a quien lo llevaba
aunque sus fines actualmente son también
estéticos y permiten a los distintos
grupos tribales diferenciarse entre ellos,
conocer el estatus social del que lo lleva,
etc.
Algunas mujeres de Rajastán (India)
llevan en su Septum grandes aros de oro
finamente trabajados con una finalidad cultural
y estética.
En unos jeroglíficos mayas que datan
del año 709 a.C. aparece el "Jaguar
Protector", cinco días después
de haber asumido el título de Señor
de la Sangre de Yaxchilan. En estos jeroglíficos
y dibujos se ve el "rito de la sangre"
practicado por su esposa principal, Lady
Xoc. Ésta, arrodillada ante su marido,
tira de una cuerda a la que se han insertado
espinas a través de su lengua. Quizás
este rito tan antiguo tiene que ver con
los orígenes del piercing en la lengua
tal y como lo conocemos., afortunadamente
la técnica utilizada ha cambiado
mucho.
Todavía hoy, entre algunos grupos
étnicos de Brasil, existe la costumbre
de hacer una pequeña incisión
bajo el labio que progresivamente se irá
agrandando hasta alcanzar el tamaño
deseado. En él se colocará
una pieza circular por lo que la modificación
corporal es impresionante. También
suelen realizarse este tipo de "agrandamientos"
en los lóbulos de las orejas.
En muchas tribus de África (poblados
Suya, Sara, Lobi, Kirdi...) es muy común
esta práctica y existe la tradición
de que las jóvenes solteras empiecen
a "agrandar" su labio en el momento
en que se prometen. Este proceso dura todo
el noviazgo y hasta el momento de la boda.
Es la prometida la que realiza un plato
de barro cocido que progresivamente irá
cambiando por otro mas grande. A mayor tamaño
de plato, mayor será la dote que
la familia del novio pagará a la
familia de la novia.
El Prince Albert era un anillado habitual
entre los miembros de la alta sociedad Victoriana,
originariamente era usado para sujetar los
genitales masculinos en la pierna derecha
o izquierda del pantalón, que solía
ser muy estrecho. La leyenda cuenta que
el Príncipe Alberto se hizo este
piercing para mantener su prepucio retraído
y lograr así que su miembro estuviera
siempre libre de malos olores que pudieran
ofender a la reina.
Consiste en un aro que pasa a través
de la uretra hasta la base del glande, a
la altura del frenillo.
Es relativamente nuevo en Occidente el
Ampallang, aunque cada vez está ganando
más adeptos. Su origen proviene de
los pueblos indígenas de las áreas
que rodean el Océano Índico.
Aunque algunas veces se practica durante
la infancia, su práctica es más
habitual cómo parte de un rito de
paso a la adolescencia. El piercing suele
ser realizado por una anciana, que emplaza
el Ampallang horizontalmente pasando por
el centro del glande y por encima de la
uretra. Suelen insertar luego varas de metal
con discos en sus extremos, varillas de
hueso, ámbar o incluso oro si la
familia del chico tiene dinero. Las mujeres
de esta etnia suelen darle mucha importancia
a este piercing pudiendo incluso rechazar
a un pretendiente si no lo tiene hecho.
El uso del Dydoes parece haberse iniciado
más recientemente. Consiste en dos
piercings que se emplazan en la corona del
glande, en la parte superior (en un reloj,
a las 10:00h y a la 1:00h) Se piensa que
devuelve parte de la sensibilidad perdida
por la extirpación del prepucio tras
la circuncisión.
El piercing en el frenillo, o Frenum, tiene
su origen en Europa y fue utilizado por
aquellos muy castos como forma de toda privación
sexual. Distintas fuentes hablan del uso
de pequeños candados que no permitían
la copulación. La 'Franey Cage',
un artilugio de castidad, impide incluso
la masturbación.
Por el contrario, una pequeña barra
o un aro que rodee el glande por detrás
de la corona puede ser altamente estimulante.
Es motivo de orgullo para algunos árabes
el día que llegan a la edad adulta.
Todos los miembros de sexo masculino de
la comunidad, amigos y familiares, le preparan
una gran fiesta a modo de "rito de
paso" y uno de los regalos que le van
a hacer será un pendiente, concretamente
un aro que se le colocará al joven
durante la ceremonia, en el lado izquierdo
del escroto, entre los testículos
y la base del pene. Existe la creencia de
que así, los testículos no
podrán volver a subir al sitio de
dónde descendieron durante la infancia.
El Hafada, que así es cómo
se llama este piercing, da evidencia de
que el joven es a partir de ahora y para
siempre un hombre. Algunos árabes
ricos ponen eventualmente en su Hafada pendientes
con piedras preciosas siendo la más
preciada, por lo menos en la zona del Golfo
Pérsico, la perla Kuwaití.
Algunos legionarios franceses volvieron
del Norte de África con estos adornos
en sus genitales, normalmente en el lado
izquierdo aunque algunos en ambos.
En la actualidad sigue siendo todavía
una práctica muy común entre
los nativos del Sur del Pacífico
un piercing llamado Guiche. Se suele realizar
durante la pubertad, a través del
perineo (raphe perinei) o la zona que se
encuentra entre el ano y el escroto. Tras
practicar una inserción en la zona
es colocada una tira realizada con piel.
El Guiche es considerado uno de los piercings
más eróticos y muchos aseguran
que puede intensificar los orgasmos si se
presiona ligeramente cuando se tiene uno.
Es muy importante el emplazamiento del mismo
y sólo debería ser realizado
por profesionales con experiencia.
Desde la época de la Inquisición
y concretamente el Concilio de Trento, algunas
comunidades religiosas han usado el anillado
genital (por ejemplo los pertenecientes
a la Orden de los Carmelitos de la Santa
Faz) cómo método de castidad
y de expiación de la culpa. Los marinos
y piratas acostumbraban a ponerse un aro
en la oreja cada vez que cruzaban el Ecuador.
Los caballeros cruzados trajeron con ellos
grandes pendientes de piedras preciosas
de la corte de Saladino. Los turcos influyeron
en la estética de sus atacantes con
sus grandes aros colgando de sus lóbulos.
En el s.XVII creían que ponerse una
tira de metal en la oreja tenía propiedades
terapéuticas y hasta que si lo llevaban
en el lado izquierdo el demonio no entraría
en sus cuerpos.
Podríamos continuar con referencias
históricas del anillado corporal
aunque lo que nos parece realmente importante
es el creciente interés durante las
últimas décadas por las tan
visuales, y algunas veces chocantes, prácticas
de modificación corporal "primitivas"
cómo el piercing, tatuajes, cutting,
branding, rastas...
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:: LAS
MODIFICACIONES DE LA APARIENCIA::
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Modificaciones de la apariencia.
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Entre las características físicas
que contribuyen a hacer que una persona
nos resulte atrayente (o repulsiva) hay
algunas que son incontrolables a causa de
su predeterminación (como la forma
del cuerpo, estatura, color, blanco de los
dientes...) o por su relación con
hechos que escapan a nuestro control (ataques
a la integridad corporal por efecto de enfermedades,
accidentes...). Pero la mayor parte de los
atributos físicos que definen nuestro
cuerpo son modificables voluntariamente.
En el siglo XX se ha llevado a cabo una
constante manipulación de nuestra
apariencia. Lo que distingue a nuestra época
de las anteriores, ya no es tanto la diversidad
de las intervenciones practicadas en el
cuerpo sino la finalidad, la mayoría
de las veces estética: una presentación,
o representación, de uno mismo/a
atractiva, agradable para los demás,
algo altamente recompensado actualmente.
Del mismo modo, un aspecto poco agraciado
es tan castigado en nuestra sociedad que
las metamorfosis corporales actuales están
dedicadas casi exclusivamente al embellecimiento.
Nos gustaría diferenciar entre dos
tipos de modificaciones corporales. Por
un lado estarían las aloplásticas,
son todas aquellas transformaciones que
se deben a objetos y materiales exteriores
como las máscaras, vestidos, maquillaje,
peinado... Estas modificaciones son las
más frecuentes en nuestra cultura
y están consideradas como "las
máscaras del cuerpo", metamorfosis
efímeras, superficiales (la piel
siempre permanece intacta) y que pueden
repetirse indefinidamente.
En el otro lado estarían las trasformaciones
autoplásticas. Éstas conciernen
directamente al cuerpo, fueron y son relativamente
frecuentes en los pueblos primitivos y tienen
que ver con: A) Las perforaciones (body
piercing) en distintas zonas del cuerpo
en las que se insertaban adornos de madera,
metal o piedras preciosas. B) Las deformaciones:
labios, orejas, senos, cráneo y cuello
(en África y en Tailandia "Long
Necks"), pies (en China...) y C) Las
mutilaciones (circuncisión, ablación)
Hoy en día se siguen practicando
y parece haber un creciente aumento de modificaciones
como el body piercing, los tatuajes, cutting,
branding, implantes y -cómo no- la
autoplástia por excelencia del aspecto
físico, la cirugía estética.
Muchas de estas modificaciones autoplásticas
no son algo nuevo sino que son intrínsecas
a la naturaleza humana.
El hombre es la única criatura del
planeta que decide manipular su propia apariencia
y además, tiene el control de esta
transformación . El hecho de que
podamos modificar voluntariamente nuestro
cuerpo es, según recientes descubrimientos
en los campos de la etología y la
antropología, , el rasgo principal
que nos diferencia de los otros animales.
Muchos nos preguntamos el porqué
de todas estas transformaciones o el sentido
que tienen para uno mismo. Según
Schilder (1968), el hombre trata por medios
objetivos de modificar su imagen del cuerpo.
Estas metamorfosis o transformaciones serían
en si mismas fuente de placer, en virtud
de un juego permanente de extensión
y de retracción del cuerpo, que nos
permite triunfar sobre nuestros límites
corporales y al mismo tiempo dominar los
cambios que pudieran amenazar a nuestro
cuerpo.
Otros autores como Argyle (1975) pensaban
que la modificación voluntaria del
aspecto físico debe considerarse
como una forma de expresión no verbal,
que sirve como vehículo de diversas
informaciones de uno mismo y constituyen
un grupo de señales que indican el
grupo al que uno pertenece, la edad, el
sexo, el estatus y rol social, y la personalidad
del que las emite. Este cuerpo "público",
de algún modo destinado a las miradas
de los demás, probablemente será
un indicador de los sentimientos que el
individuo experimenta respecto a su cuerpo
y a sí mimo, y también un
reflejo de los sentimientos e imágenes
que desea suscitar en los demás.
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:: REFLEXION
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Lo ilogico tambien es necesario.
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El filósofo Nietzsche decía:
"Una de las cosas que puede llevar
a la gente al desespero es reconocer que
"lo ilógico" es necesario
para el hombre. Lo ilógico, está
firmemente enraizado a nuestras pasiones,
al lenguaje, al arte, a la religión
y generalmente a todo aquello que le dé
algún sentido a la vida y nada de
esto puede ser innecesario a no ser que
a consecuencia de ello se esté cometiendo
algún daño a estas cosas tan
bellas. Sólo la gente simple puede
creer que la naturaleza del hombre es pura
y lógica". Con esta reflexión
dio una posible explicación, con
la que nosotros nos hemos sentido identificados
en algún momento. Bien seguro, existen
muchas más explicaciones en función
del "cristal con el que se mire"
(la sociología, la antropología,
la psicología, etc) que no trataremos
en este artículo.
En la tarjeta de Steelworks, quisimos recoger
otra frase de Nietzsche que nos parece muy
interesante e invita a la reflexión:
"En los márgenes de la sociedad
actual, modificar nuestro cuerpo y adquirir
una identidad propia en tiempos de masificación,
más allá del desafío
de convenciones estéticas y sociales,
supone la expresión más primaria,
de que para el ser humano LO ILÓGICO
TAMBIÉN ES NECESARIO".
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